Torun y Poznan

Torun

En la región de Pomerania, junto al río Vístula, se alza la pequeña localidad de Torun, ciudad natal del célebre astrónomo Nicolás Copérnico, y Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1997. Aunque durante la II Guerra Mundial fue utilizada por los nazis como campo para prisioneros de guerra, apenas recibió daños y sus plazas y callejuelas conservan hoy día la misma composición que hace 700 años.



Cruzando el Vístula se accede a la muralla de la ciudad con su torre inclinada a la izquierda y siguiendo en perpendicular por la calle Zeglarska se deja a la derecha la casa – museo de Copérnico. Al fondo se encuentra la plaza principal de la ciudad, donde destaca el antiguo ayuntamiento. Su construcción comenzó a finales del siglo XIII, siendo reconstruido a finales del XIV y ampliado en el XVI. En la misma plaza, frente a la escultura de Copérnico, está la casa bajo la estrella con su fachada decorada en estuco y coronada, como bien dice su nombre, por una estrella.

Antes de dejar la plaza conviene acercarse a la tienda donde venden los famosos Pierniki, galletas de jengibre polacas de todos los tamaños y sabores. En las proximidades de la plaza se hallan las iglesias de San Juan, donde fue bautizado Copérnico; Santa María, del siglo XIII; y San Jacobo, del XIV. Finalmente, cabe destacar las ruinas del castillo de los Caballeros Teutónicos, que están restaurando en la actualidad.





Poznan


Situada a orillas del río Varta, Poznan es una de las ciudades más antiguas de Polonia, cuna de la nación al cumplir en el pasado la función de capital del estado y por ser la residencia de los monarcas.

Llueva, truene o a bajo cero, las calles del centro están repletas de gente. En todos los lados de la plaza principal hay un restaurante o un bar, con amplias terrazas al aire libre, aunque con toldos para la lluvia, que a eso de las 10 de la noche ya están a rebosar.

Por la mañana temprano, el reflejo de los primeros rayos del sol colándose entre los edificios, hace aun más bonita la plaza, una de las más bellas de Europa sin duda alguna.

El Ayuntamiento, reconocido como unas de las joyas del renacimiento, se alza en mitad de la plaza, dividiéndola en cuatro partes llenas de casitas góticas, barrocas y renacentistas de todos los colores. En cada una hay una fuente, siendo la de Proserpina la más famosa y antigua (siglo XVIII). Otro elemento a destacar es la picota medieval.













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