Tres capitales en Navidad: Dublín, París y Londres

Dublín

Obtiene indiscutiblemente el primer puesto de la lista “ciudades en Navidad”. Quizá el hecho de que sólo la hayamos conocido con sus grises calles vestidas de blanco y su cielo, habitualmente lluvioso, de un intenso azul haya ayudado a Dublín a liderar la clasificación.

Si, además, cada escaparate de cada tienda y restaurante está completamente decorado de Navidad, cada calle con sus luces, villancicos por doquier y cada dublinés tan encantador, la convierten prácticamente en imbatible.



Qué hacer y qué ver en Dublín en Navidad
  • Pasear varias veces por Grafton Street y mirar con detalle cada escaparate.
  • Recorrer la calle O’Connell y las que la rodean y entrar a la oficina de correos para ver el Belén.
  • Visitar el Banco de Irlanda para calentarse en su chimenea gigante y ver su decoración navideña.
  • Si ha nevado, ver St. Stephens “White” en lugar de Green.
  • Bajar al sótano de la Christ Church Cathedral para ver los adornos alrededor del baño y la cafetería.
  • Ver la ciudad nevada desde el Gravity Bar de la fábrica de Guinness y tomarse un Guinness stew en el restaurante de la cuarta planta.
  • Entrar a St Patrick Cathedral y, con un poco de suerte, escuchar villancicos.
  • Recorrer Merrion Square bajo la mirada de Oscar Wilde y ver las decoraciones de los porches georgianos que los vecinos colocan en navidades.
  • Tomarse un buen brunch en Elephant and Castle los domingos para combatir el frío.
  • Observar el exterior de los pubs de la zona de Temple Bar y entrar, a cualquier hora, en el que da nombre al barrio y en Oliver St. John Gogarty para contemplar la profusa decoración navideña al ritmo de la música de artistas locales y con una buena pinta de Guinness o una Bulmers (sidra). No intentes pedir media pinta, no te la van a servir. Puedes acompañar la bebida de una tabla de quesos, siempre que tengas claro que la comida no es el fuerte ni de ingleses ni de irlandeses y los quesos no son una excepción.

Qué hacer y qué ver en Dublín en cualquier época:
  • Visitar la fábrica Guinness y tomarse unos cuantos “chupitos” a mitad del recorrido y una pinta bien servida en el Gravity Bar con sus espectaculares vistas.
  • Ver la prisión de Kilmainham Gaol. Si te cala el mensaje puedes comprar la declaración de independencia de 1916 en la oficina de correos, enmarcarla y colgarla en tu salón. Si se puede elegir, es mejor dejar la visita para el día más cálido posible; aunque si hace frío y tienes la suerte de que te toque de guía el Papá Noel irlandés, te llevarás de premio una experiencia con alguien de otro mundo.
  • Entrar a la National Gallery. El museo es gratuito y, aunque no tiene ni las obras ni las dimensiones de su vecina londinense, merece la pena su visita.
  • Acercarse a Howth para saludar a los leones marinos que suelen situarse junto a la tienda de pescado por si cae algo, que no tienen un pelo de tontos los bichos.
  • Contar los segundos que pasan desde que despliegas el mapa de la ciudad o la guía turística hasta que se acerca el primer irlandés a ofrecerte su ayuda.

París

Tras nuestra tercera visita a la ciudad del amor, de la torre Eiffel o, para nosotros, de la Plaza de los Vosgos y la St. Chapelle, hemos decidido incluirla, como todos los que han estado en ella, en nuestra lista de favoritas. París es arte, literatura, música, cine y en general, historia. En cada rincón se encuentra un trocito de la historia política, del arte o de la literatura desde la Edad Media hasta nuestros días. 

En diciembre todo se ve tal y como es: en las calles y cafeterías de Montmartre hay, junto a los turistas, gente del barrio; en la plaza de los pintores se encuentran, sorprendentemente, pintores de los que pintan y no sólo los que regentan chiringuitos para turistas; se puede andar por el Barrio Latino sin empujones; las calles de Le Marais están llenas de parisinos de compras navideñas; y el metro pasa cada 2 minutos aproximadamente, lleno hasta los topes, eso sí. Todo ello adornado de Navidad en un 50 por ciento aproximadamente.

Si bien hay mercadillos navideños para aburrir y las avenidas y calles principales tienen sus luces correspondientes, son muchas las tiendas, restaurantes y museos sin decoración alguna. El hecho de que soldados armados con metralletas patrullen por toda la ciudad, incluido el mercadillo de los Campos Elíseos, no  contribuye a aumentar el espíritu navideño.




Qué hacer y qué ver en París en Navidad
  • Pasear por los mercadillos de los Campos Elíseos, Trocadero y el Sacre Coeur en Montmartre.
  • Degustar vino caliente con especias, evitando el de Montmartre que es garrafón puro, y a ser posible mojando en él el pan de especias de Alsacia. Se puede adquirir todo en el mercadillo de los Campos Elíseos.
  • Ver el árbol de Navidad frente a Notre Dame, tanto de día como de noche.
  • Entrar en Notre Dame sobre las 8 de la tarde para contemplar el Belén y las proyecciones de cuadros navideños prácticamente a oscuras y al olor del incienso.
  • Pasear por la zona del Hôtel de Ville de noche.
  • Para los que no tengan vértigo, subirse en la noria de la Plaza de la Concordia.
  • Aprovechando el obligado paseo por el barrio de Montmartre (desde el metro Abbesses hasta la Plaza del Tertre, el Sacre Coeur, el Lapin Agile, el Moulin de la Galette y el Moulin Rouge), realizar a pie el tramo desde la parada de metro de Blanche a la de Pigalle para descubrir las decoraciones navideñas de los sex shops de la zona.
  • Tomarse algo calentito en el Café des Deux Moulins e intentar imaginar la vida de los no turistas que pasan la tarde allí.
  • Ver la Torre Eiffel con sus luces navideñas desde la pista de patinaje sobre hielo de Trocadero.

Qué hacer y qué ver en París en cualquier época:
  • Aunque hay museos para todos los gustos aconsejamos los siguientes: Museo de Orsay, Museo de la Armada – Los Inválidos, Museo Pompidou, Museo de la Edad Media – Cluny y Museo del Louvre; éste último sólo y exclusivamente si se tiene muy claro qué se quiere ver y se determina de antemano el tiempo que se va a dedicar en el museo.
  • Otras dos visitas imprescindibles son las de Notre Dame y la Saint Chapelle que, aunque le han destrozado el piso de abajo, el de arriba sigue siendo simplemente alucinante. No tan obligatoria pero si aconsejable es la visita de la Ópera.
  • Desde Los Inválidos cruzar el río hasta la Plaza de la Concordia y, tras admirar los Campos Elíseos, tomar la Rue Royal hasta la Plaza de la Madeleine. Desde aquí llegar hasta la Ópera y luego a la plaza Vendôme; desde ésta enfilar hacia el Jardín de las Tullerías y por su paseo central alcanzar el palacio del Louvre.
  • Tomando como punto inicial el Arco de Triunfo, coger la avenida Kléber hasta Trocadero para contemplar la Torre Eiffel con los Campos de Marte a sus pies.
  • Utilizar las señales en el suelo de la plaza de la Bastilla para colocarse dentro y fuera de lo que fueron sus muros y revivir en la mente el comienzo de la revolución de 1789.
  • Dar un paseo y sentarse en un banco en la plaza de los Vosgos intentando adivinar cómo se le ocurrían historias tan dramáticas a Víctor Hugo viviendo en un sitio así.
  • Recorrerse a fondo el barrio de Le Marais, en especial, la rue Rosiers y la rue de Franc Burgeois, hasta el Pompidou.
  • Ver algunos escenarios de dos de nuestras películas favoritas ambientadas en París: en Montmartre podemos encontrar la frutería donde Amélie Poulain mete la mano en el saco de legumbres (rue des 3 Frères), la cafetería donde trabaja (rue Lepic) y el sex shop donde trabaja Nino (Bd de Clichy). Si encuentras alguna piedra suelta en París guárdala para el canal St Martin. En el barrio latino, desde las escaleras de la iglesia de Saint Etienne du Mont, podemos esperar el coche que nos trasladará a la época de nuestros sueños como a Owen Wilson en Midnight in Paris (leer opinión sobre la película)
  • Otro paseo imprescindible es el del Barrio Latino, desde el Panteón (donde puedes ver, además del péndulo de Foucault, las tumbas de personalidades como Víctor Hugo), hasta St. Michel, recorriendo bien las callejuelas de la zona de St Severin y Le Harpe y descansando en los Jardines de Luxemburgo.
  • Aunque seguro que en la Tour d’Argent o Maxims se come de vicio, nosotros nos decantamos más por la “crepe basquaise” de la Créperie de Cluny (rue Le Harpe) acompañada de un vaso de sidra natural, un confit de canard en la braserie Limonade (rue Dupetit-Thours) o la ya tradicional pita gyros comprada en el Barrio Latino y compartida con las palomas de Notre-Dame.
  • Al menos una vez en la vida, pagar 1,50 Euros para ir a los aseos que hay bajo la pirámide que da acceso al museo del Louvre para sentirse completamente fuera de lugar mientras un señor trajeado te abre la puerta del cubículo donde está el inodoro.

Londres

Quizá para otras personas Londres no merezca ser la última de esta lista. Sin embargo, para nosotros, y para cualquiera que haya visto Love Actually, pasear por la capital británica en diciembre y que la Navidad no esté en todas partes supone una gran decepción. Eso no quiere decir que no haya luces, escaparates decorados y algún villancico, pero estos adornos están dispersos y aislados. Y, además, sus habitantes no se parecen en nada a los personajes que interpretaban Alan Rickman, Colin Firth o Liam Neeson. Aún así, Londres siempre merece una visita. Para nosotros esta fue la cuarta y, desde luego, no será la última.


Qué hacer y qué ver en Londres en Navidad:
  • Patinar sobre hielo junto a la Torre de Londres o para los incapaces de coordinar las diferentes partes de su cuerpo para ello, contemplar cómo lo hacen otros. El patio interior de la Torre de Londres tiene una de las decoraciones navideñas más bonitas y, como además en esta época suele hacer frío, se puede aprovechar para visitar el museo.
  • Ver el árbol de Navidad gigante de Trafalgar Square y las fuentes que se iluminan de noche. Ya de paso, entrar a la National Gallery y, con un poco de suerte, asistir a un concierto de villancicos gratuito mientras contemplas los cuadros.
  • Otro barrio con decoración navideña es el Soho aunque de tradicional tiene bien poco. Los árboles de Navidad son rosas, morados, naranjas… cualquier color del arcoíris menos verde, rojo y blanco.
  • Preferiblemente de noche, recorrer Regent Street hasta Picadilly Circus y desde aquí a Leicester  Square y Covent Garden. En esta ruta la Navidad sí que está en todas partes. En función de la hora, se puede aprovechar para cenar en el italiano de la planta inferior de Covent Garden.
  • Tomarse una cerveza en The Lamb and Flag, que tiene todos los adornos que le faltan a otros pubs de Londres.

Qué hacer y qué ver en Londres en cualquier época:
  • En Londres hay pocas cosas que no sean carísimas, menos aún baratas, pero la National Gallery, el Museo Británico, el Museo de Ciencias y el Museo de Historia Natural  son completamente gratuitos. En estos dos últimos puedes pasarte el día entero tocando cachivaches divertidísimos incluso para los de letras.
  • La entrada al Museo de Cera vale por las de todos los que son gratis pero, al menos, te lo pasas bien y compruebas que se pueden conseguir mejores logros con este material que el Fernando Alonso de Madrid.
  • Un paseo perfecto para ese día del año que no llueve es el que va desde Picadilly hasta el Parlamento. Si, además, se da justo con la hora del día en la que abren Westminster, se puede visitar la abadía por dentro, con audioguía de las que no aburren incluida en el precio.
  • Otras visitas obligadas son las del Palacio Real y los parques de St James y Kensington, prestando mucha atención a las ardillas trepadoras de piernas.
  • Recorrer a pie y de seguido los barrios de Notting Hill, principalmente Portobello Road, Chelsea y Kensington. Y no de seguido, Bloomsbury.
  • Despotricar contra el precio del billete sencillo de metro en Speakers Corner en Hyde Park.
  • Si es domingo, a partir de las 10 y antes de las 13, coger un barco en Little Venice hasta Candem Town y recorrerse el mercadillo al completo. Para reponer fuerzas, nada mejor que esos mejunjes de origen desconocido que venden en los puestos de comida asiática.
  • Entrar a Hamleys y Harrods aunque no se vaya a comprar nada. Estas fueron dos de las grandes decepciones navideñas, con unos escaparates de lo más anodino.
  • Ir a un musical. Recomendamos El Fantasma de la Ópera, cuyas letras en español dan verdadera lástima. Otras opción es, por supuesto, Los Miserables (leer opinión sobre el musical).
  • Desayunar a lo grande en Le Pain Quotidien de Covent Garden. Las muffins son una auténtica delicia.
  • Hacer una excursión a Greenwich para ver el famoso meridiano, a la ida en tren y a la vuelta en barco.
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4 comentarios:

  1. Una opcion buenisima para alojarse en Paris, es alquilar una peniche en el rio Sena. Tuve una para 6 personas,en marzo 2012, justo al lado del puente de Austerlitz, a 5 minutos a pie de la Gare de Lyon, totalmente en el centro, a 1o min de Notre Dame, con el metro justo al lado, y nos salió baratísimo. Y muy cómodo. Claro que debes hacerte tu mismo la cama y comprarte el desayuno en cualquietr boulangerie de los alrededores...cerca de la Biblioteca Nacional y su pasarela...repetiria sin dudar.

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  2. ¡¡Me parece una buenísima idea!! ¿Reservaste a través de alguna web como Booking, Hoteles.com o hay alguna página específica para eso?

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  3. Pues a ver como es Dublín en Navidad, porque a mi en general la ciudad no me gusta nada de nada. Estoy en ella temporalmente y no veo el día de terminar de irme!! Lo siento por ti. Pero yo me quedo mil veces con Londres. Donde hay muchas mas cosas para entretenerse. Y a fecha de hoy no se que decirte que ciudad es mas cara si Londres o Dublín...porque Dublín es súper caro!!

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  4. ¡Muchas gracias por tu comentario! En este post no digo que Dublín sea mejor que Londres, sólo que en categoría "navideña" sí supera a la capital británica. En cuanto a cual es mejor para vivir, no puedo darte mi opinión porque no lo he hecho en ninguna de las dos. Londres me pareció carísima las tres primeras veces que fui y relativamente normal la última porque había bajado un montón la libra, así que supongo que como todo, depende del momento.

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