Una tarde en el “guiribus” de Madrid

Autobús de dos plantas, la de arriba descubierta, generalmente rojo… Tiene distintos nombres, según la ciudad donde lo veas, pero para nosotros hay uno que los define a todos: guiribus. Nos subimos durante 3 horas al de Madrid para poder opinar con conocimiento de causa.


Sin ánimo de ofender a los usuarios de este transporte, la idea de subirnos a un “guiribus” nunca nos había tentado lo más mínimo, menos aún en nuestra ciudad; aunque no descartábamos tener que usarlo alguna vez en la vida, siempre pensamos que sería cuando nuestra forma física no nos diera para más. Y así fue finalmente, no por nosotros sino por nuestra huésped, para la que cualquier otra opción habría implicado, casi con seguridad, un ingreso hospitalario.

Quedaron, por tanto, descartados los planes habituales que planteamos a nuestros surfers: paseo de unas 3-4 horas por la zona centro, las visitas a los principales museos al día siguiente, con descanso en El Retiro, bocata de calamares y helado incluidos, y la puesta de sol en el Templo de Debod.

Dicho esto, vamos a hablar de la experiencia en sí. Con el ticket del autobús, que puede ser para uno o dos días (21 y 24 euros, respectivamente), puedes subir y bajar las veces que quieras en las distintas paradas de las dos rutas que hace, a saber:

RUTA 1 RUTA 2



Además, te dan unos auriculares para conectarlos al autobús y escuchar las explicaciones en 14 idiomas diferentes. Incluye un canal en español y otro en inglés para niños, en los que el narrador no es nada más ni nada menos que un gato (pincha aquí si todavía no sabes por qué a los madrileños nos llaman gatos).

Nosotros realizamos en primer lugar la ruta 1 y, posteriormente la ruta 2. En ambas escuchamos toda la explicación, uno en versión adultos y el otro en versión niños. En total, unas tres horas.

Y ahora que ya lo hemos probado, ¿qué nos parece? Pues en primer lugar, y confirmando lo que siempre habíamos imaginado, que no es manera de conocer una ciudad. Durante todo el recorrido, ves partes más o menos simbólicas de edificios, calles, etc. Pero sin llegar a percibir nada en su conjunto, ni empaparte lo más mínimo de nada. En el caso de Madrid, lugares como la Plaza Mayor, las callejuelas de alrededor y la zona de Latina ni siquiera se intuyen. Lógico, a esas zonas no puede llegar un autobús.

Cierto es que te puedes bajar en una parada cercana e ir andando hasta allí pero en ese caso un abono de un día o un metrobús te van a salir bastante más rentables. De hecho, nosotros también hemos llegado al punto de estar agotados en muchos viajes y hemos aprovechado la tarjeta de transporte correspondiente para subirnos en diferentes autobuses públicos. En Madrid, un abono de transporte de un día para la zona centro (la que recorre el “guiribus”) cuesta 8,40 euros, menos de la mitad que el autobús. Con el resto te compras una pocket guide de Madrid y te sobra dinero.

Eso sí, en un autobús de la EMT en Madrid no tienes explicaciones de los edificios que vas viendo, aunque ninguno de nuestros compañeros de viaje prestaba la menor atención a las que les daban gratis en el “guiribus”. A nosotros mismos nos costó un gran esfuerzo permanecer atentos a la relación de los toreros con el hotel Wellington y nos sorprendió ver pasar de largo la Biblioteca Nacional sin explicación alguna.

Además, el audio para adultos es monótono y aburrido. Es infinitamente mejor el de niños. La de adultos da más datos, sí, pero a ver quién recuerda uno solo a los 5 minutos de haberlo escuchado. Ni falta que hace, además, puesto que todos ellos están hasta en la peor de las guías turísticas.

¿Sirve para algo el “guiribús” entonces? Tal vez el servicio mejoraría si fuese más asequible o se organizasen paradas en zonas concretas para hacer recorridos guiados. Por más vueltas que le damos, sólo lo vemos útil para aquellos que en realidad odian viajar pero se sienten “obligados” a hacerlo porque “está de moda”. A estos les vendrá de lujo porque podrán demostrar que han estado en un sitio con fotos y mencionar la mayoría de puntos emblemáticos, sin haber hecho más esfuerzo que el económico.

Aquí tenéis una galería de las fotos que hicimos desde el bús:



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3 comentarios:

  1. Hola! Me encanta tu blog! Pero esta vez escribo porque no estoy demasiado de acuerdo con tu post sobre el guiribús... Sobre el de Madrid no puedo opinar porque no he estado, pero creo que tienes una percepción demasiado mala de este tipo de autobuses y yo creo que en ocasiones pueden ser muy útiles. Como tú dices, sobre todo, cuando estás muy cansada, pero también cuando estás visitando una ciudad grande y no tienes demasiado tiempo. Yo me subí a uno de estos en París. Me permitió ver lo más importante de la ciudad en pocos días. Ciertamente, como tú dices, me perdería muchos detalles de las bonitas calles de París, pero cuando tienes poco tiempo, lo importante es ver lo más reseñable de la ciudad (creo yo...). El guiribús (al menos allí) tiene paradas en todos los sitios emblemáticos, donde puedes bajarte a merodear y sacar fotos. Luego vuelves a subirte al bus hasta la siguiente parada y así... ¡Es otra forma de viajar! No para los que no nos gusta viajar, sino para los que no tenemos tanto tiempo o tanto aguante como tú, que eres una todoterreno! ;) Un beso!

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  2. Gracias por tu comentario!! Las críticas van centradas en el de Madrid, que es el que hemos probado, y sobre todo porque nos parece muy caro para lo que es. Como decimos en el post, un abono para todo el día en Madrid cuesta menos de la mitad y te permite también ir bajando donde quieras, con muchas más paradas y sitios a los que no llega el guiribús. Ahora, si costara lo mismo que ese abono o poco más, entonces nos parecería mejor opción.

    En París siempre hemos utilizado la tarjeta Navigó semanal por 20 euros (compensa también para 3 o 4 días porque incluye el tren al aeropuerto), aunque quizá allí el guiribús sea más barato, o con mejores explicaciones y sí merezca más la pena.

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  3. Ahh yo no conocía la tarjeta ésa de la que hablas, igual sale más barato que el guiribús, no me acuerdo del precio o de si fue caro o barato... De ése viaje hace tres años, pero recuerdo que me pareció buena opción y que pensé en repetir en otras ciudades a las que sólo fuera para 2 o 3 días.

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