Tres días en Jordania

Petra, un baño en el Mar Muerto y Wadi Rum. Tres objetivos viajeros que cumplimos en tres días bien aprovechados y en los que descubrimos también Ammán, Jerash y el Castillo de Ajlun.


Situada en la encrucijada entre Siria, Iraq, Arabia, Egipto e Israel, el Reino Hachemita de Jordania es el único estado de Oriente Medio al que todavía se puede viajar con total seguridad. Allí conviven en armonía musulmanes y cristianos, palestinos y circasianos.

Tras más de 20 años soñanado con visitar Petra, las circunstancias personales y un súper regalo de Papá Noel en las Navidades de 2013/2014 nos permitieron al fin realizar tan ansiado viaje. Nos habría gustado estar al menos una semana en Jordania y ver muchas más cosas (aunque son varios los que nos insisten en que no merece mucho la pena) pero en tres días conseguimos realizar tres sueños: ver Petra a fondo, bañarnos en el Mar Muerto y hacer una ruta en 4x4 por Wadi Rum; y, además, conocimos Ammán, Jerash y el Castillo de Ajlun.

Primer día

Aterrizamos en el aeropuerto Queen Alia sobre media noche, es decir, ese día entero perdido pero a cambio, el siguiente pudimos aprovecharlo al máximo, casi desde el amanecer hasta el anochecer.


Ammán
Tras un buen desayuno, empezamos con la visita de los principales puntos de interes de la capital jordana: Ciudadela, Teatro Romano y principales avenidas. No te pierdas el post Una mañana en Ammán.

amman jordania
Ammán, Jordania

Jerash
Aprovechando el buen desayuno cambiamos comer por seguir la ruta nuestra segunda parada: la ciudad grecorromana de Jerash. Allí estuvimos tres horas de visita. Aquí tienes el post Tres horas en Jerash.

jerash jordania
Jerash, Jordania

Castillo de Ajlun
Para terminar el día y dado que seguimos con más hambre de conocer nuevos sitios que de comida, nos dirigimos al Castillo de Ajlun. Aunque en sí mismo no tiene gran interés, su privilegiada ubicación y vistas de tan convulsa zona merecen la pena si se tiene tiempo. Más información en el post Visita al Castillo de Ajlun.

Castillo de Ajlun, Jordania
Castillo de Ajlun, Jordania

De vuelta en Ammán dimos una vuelta por los alrededores del hotel, ante la imposibilidad de llegar al centro histórico en taxi o bus (viernes tarde = tráfico colapsado).


Segundo día

La segunda jornada en Jordania requiere poco esfuerzo físico pero mucho coche a cambio. Aun así los paisajes hacen más llevadero el trayecto, que no se hace largo en ningún momento.

Mar Muerto
Llegamos a una de las playas privadas a orillas del Mar Muerto a primera hora de la mañana para poder disfrutar de un baño completamente en solitario. Os contamos esta experiencia única en el post Un baño en el Mar Muerto.

Mar Muerto, Jordania

Wadi Rum
Al haber pasado ya noche en otro desierto, nos limitamos en esta ocasión a hacer una ruta en 4x4 por el desierto rojo de Lawrence de Arabia. Aquí tienes el post de nuestra Tarde en Wadi Rum.

Wadi Rum, Jordania
Wadi Rum, Jordania

Tercer día

Lo mejor del viaje lo descubrimos el último día. Pasamos más de nueve horas recorriendo Petra, el mayor tesoro de Jordania (y del mundo a nuestro juicio). Porque es mucho más que su conocida fachada de El Tesoro, no te pierdas qué ver en Un día en Petra.

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Petra, Jordania
Tras acabar la visita a Petra nos dirigimos de nuevo a Ammán, llegando ya de noche. Puedes ir directamente al aeropuerto si encuentras un vuelo a última hora, dormir en la capital o incluso en el Mar Muerto si sales a primera hora de la mañana siguiente.

Datos prácticos

Guía de viaje recomendada: para Jordania en general recomendamos la guía "Rumbo a Jordania", de Laertes. Para cada una de las visitas que realizamos podéis ver la documentación recomendada en cada post.

Agencia: al disponer de tan pocos días para este viaje contratamos los traslados con conductor, guía y alojamientos con la agencia La Beduina Tours, que conocimos en Fitur. Los vuelos los sacamos por nuestra cuenta y ellos nos organizaron los días que teníamos incluyendo nuestros obligados (Petra, Mar Muerto y Wadi Rum). No podemos sino recomendarla porque al contratarla directamente allí sale muchísimo más económico que con una agencia desde España (que al final acaba subcontratando una local y eres tú quien paga los diversos sueldos). Fueron muy profesionales durante toda la gestión, nuestro guía, Omar, un experto que no se limitó a hablarnos de los sitios sino a meternos de lleno en la cultura y costumbres jordanas y también circasianas (él mismo es checheno, casado con una rusa, ambos musulmanes, y viviendo en Jordania desde siempre). Lo único que cambiaríamos de nuestro itinerario, si decidís hacerlo igual es el hecho de que el primer día te dejen en el hotel al acabar las visitas. Lo ideal es poder quedarte en el centro histórico de Ammán para poder disfrutar por tu cuenta de un buen paseo por la zona del zoco. El día de Petra también es recomendable que llevéis acordado desde el principio el tiempo que queréis estar, lo que queréis ver y a qué hora queréis empezar. A Omar no le cuadró demasiado nuestro planning intensivo pero acabó aceptándolo sin problema. De hecho, en nuestro caso lo mejor habría sido ir directamente solos a esta visita ya que llevábamos información aprendida de sobra, más audioguía por si acaso.

Cómo llegar: hay vuelos directos entre Madrid y Ammán con Royal Jordanian, una buena compañía aérea que además incluye un servicio de catering gratuito de lo mejor para la duración del trayecto (unas 5 horas). Para volar a Jordania sólo es necesario el pasaporte y ya una vez en el aeropuerto de Ammán sacas el visado en el mismo control de seguridad.

Alojamiento: nosotros nos alojamos tres noches en el Regency Palace de Ammán y una en el Nabatean Castle de Petra. Ambos 5 estrellas con las peculiaridades "típicas" de estos países: un poco desastres con los horarios y los servicios, pero en general, muy recomendables ambos. En el de Ammán tuvimos problema con la cena de la primera noche y el desayuno del último día, ambos en teoría incluídos en nuestro plan pero que al final perdimos en el primer caso y en el segundo nos tocó pelear e insistir varias veces.

Qué comer: Jordania, al igual que todos los países de la zona en particular y musulmanes en general, es un paraíso gastronómico. A la multitud de ensaladas, todas deliciosas, se unen las especialidades como el hummus, el mutabal o baba ganush, falafel, kebab, arroces... El plato típico jordano es el mansaf, un guiso de cordero con arroz. Y para beber, lo mejor es olvidarse de las bebidas alcohólicas (aunque las haya son carísimas) y los refrescos como en el resto de países musulmanes y aprovechar los deliciosos zumos naturales o el agua embotellada. Nosotros llevábamos el desayuno y la cena incluidas en los hoteles y la verdad es que no necesitamos comer más porque en ambos casos era buffet bien surtido de todo tipo de platos dulces y salados. Estuvimos los cinco días a base de enlasadas, hummus, mutabal, quesos, melón y sandía y viviríamos de ello si pudiéramos. Sí probamos el mansaf, una especie de albóndigas recubiertas de una capa como de cereales (exquisito), el kebab, las salchichas y el bacon de ternera y el falafel. El resto de carne y pescados tenían una pinta estupenda también.


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